Cada julio, mientras media Europa hace cola para llegar a la playa, en GlobalNieve preparamos las maletas rumbo a los glaciares. Y es que, sin ellos, el esquí de verano simplemente no existiría. Hintertux, Les Deux Alpes, Tignes, Saas-Fee o Juvass no son estaciones cualquiera: son santuarios de hielo que, gracias a su altitud y a la física del propio glaciar, conservan nieve esquiable incluso en pleno agosto.
Un fenómeno geológico, no una casualidad
Un glaciar es, en esencia, una masa de hielo que se compacta y se mueve lentamente bajo su propio peso, alimentándose de las nevadas invernales que se acumulan año tras año. Esa inercia térmica es lo que permite que lugares como el glaciar de Hintertux, en el Tirol austriaco, ofrezcan esquí los 365 días del año, o que la Grande Motte, en Tignes, siga recibiendo esquiadores a primera hora de la mañana en julio. No es magia: es geología a nuestro favor.
Por qué nos deberían importar más de lo que creemos
Aquí es donde el tono festivo se vuelve más serio. Según el último informe del Servicio Mundial de Vigilancia de Glaciares (WGMS), difundido con la Organización Meteorológica Mundial, 2024 fue el tercer año consecutivo en el que todas las regiones glaciares del planeta registraron pérdida neta de masa: cerca de 450.000 millones de toneladas de hielo desaparecidas en un solo año, el cuarto peor dato desde que existen registros. Desde 1975, los glaciares del mundo (sin contar los casquetes de Groenlandia y la Antártida) han perdido más de 9 billones de toneladas, el equivalente a un bloque de hielo del tamaño de Alemania y 25 metros de grosor (Página/12; El Comercio). Si el ritmo actual continúa, muchos glaciares de los Alpes, Escandinavia o los Andes no llegarán en buen estado al final de este siglo.
Para nosotros esto no es solo un dato de informe: es la diferencia entre que sigamos yendo a Saas-Fee dentro de veinte años o que ese viaje se convierta en un recuerdo. Cada temporada de esquí de verano depende directamente de la salud de estos ecosistemas de hielo.
Esquiar con conciencia
Por eso, cuando en Globalnieve llevamos grupos a esquiar sobre un glaciar, no solo buscamos nieve garantizada: queremos que la experiencia sirva también para entender lo que representa. Pisar el glaciar Fee en Saas-Fee o el Juvassbreen en Noruega es, en cierto modo, visitar un testigo del clima, uno que nos habla con más claridad que cualquier gráfico.
Los glaciares nos han regalado el privilegio de esquiar en verano. Cuidarlos, informarnos y viajar con respeto es la mejor forma de devolverles el favor.


